¿Qué es el factoraje y en qué se diferencia de un préstamo?
Cuando una empresa necesita liquidez, la solución más conocida es pedir un préstamo. Pero existe otra herramienta que muchas PyMEs desconocen o confunden con deuda: el factoraje. La diferencia es importante. Un préstamo te da dinero que tendrás que devolver con intereses. El factoraje, en cambio, convierte en efectivo algo que ya es tuyo: una factura emitida y pendiente de cobro.
En términos simples, el factoraje funciona así: tu empresa le vende a un cliente, emite una factura y en lugar de esperar 30, 60 o 90 días a que pague, una financiera te adelanta ese dinero.
Para empresas que trabajan con clientes grandes o corporativos y tienen plazos de cobro largos, el factoraje puede transformar por completo la forma en que opera su flujo de caja. Es una herramienta de liquidez, no de endeudamiento, y esa distinción cambia todo.